Granola, alimento útil en montaña

Nota histórica y justificación

Hace mil años hacíamos una variante de esta comida con azúcar en lugar de miel, sin aromatizantes y tostando la mezcla en una sartén. El resultado era bastante incomestible y por su aspecto lo llamábamos "pienso de montañero". Venía muy bien en una época en que lo más parecido a una barrita energética era un chorizo.

La receta salió de un artículo escrito por uno de los famosos Anglada y Pons, no recuerdo cuál de los dos, en una vieja (ya entonces) revista de montaña que rodaba por el club.

Hace un par de años, leyendo un blog norteamericano de cocina, supe de la existencia de la granola y de la forma de hacerla en casa. Casi se me saltan las lágrimas al recordar el "pienso de montañero": �pero si esto es aquello!. No pude evitar meterme en la cocina y hacerla, salió muy bien y desde entonces la utilizo.

Sin duda está mucho mejor que el potingue de aquellos tiempos, aunque mi mujer, mucho más juiciosa que yo, dice que parece "pienso para los pollos". Razón no le falta.

 

Características y Receta

Uno de los problemas que enfrenta uno cuando va al monte es el de la alimentación. El principal problema es el peso de la comida y de los recipientes que la contengan y el siguiente, si el tiempo es caluroso, su conservación. Tampoco es menor problema evitar que un vertido accidental nos deje el macuto hecho un asco. La granola no tiene estos inconvenientes.

 

La Granola es una mezcla de copos de avena y frutos secos, aromatizada con canela, vainilla o jarabe de arce y tostada al horno. Es parecida al Muesli, aunque más comestible, y como él tiene la ventaja de conservarse sin necesidad de condiciones especiales ya que es extraordinariamente seca. Su contenido energético es muy alto y su peso escaso, a lo que hay que añadir que no es necesario llevarla en un recipiente hermético pues al carecer de componentes líquidos (una vez elaborada) no hay posibilidad de derrames.

El inconveniente: que no a todo el mundo le gusta.

Hay varias formas de prepararla, yo he adaptado a mi gusto esta receta. Vamos a ello.

 

Ingredientes:

Todos se pueden encontrar en Mercadona salvo la esencia de vainilla (al menos en el establecimiento al que suelo ir)

 

- 320 gramos de copos de avena (en volumen vienen a ser unos 720 c.c.)

- 1 Cucharada sopera de azúcar (esto va al gusto de cada uno, yo no la pongo)

- De media a una cucharilla de moka de canela molida

- Un cuarto de cucharilla de moka de sal

- 80 c.c. de miel (unos 120 g). No hace falta que sea de 1� calidad, le vamos a dar un calentón al horno.

- 55 gramos de mantequilla (para los traumatizados por el colesterol: se puede usar aceite vegetal con lo que, además, se evita fundir la mantequilla pero el sabor no es el mismo)

- Una cucharadita de té o dos de esencia de vainilla (se podría usar vainilla natural, pero yo no lo he intentado)

- 40 gramos de almendra cruda (puede ponerse más almendra y también pipas crudas de girasol o de calabaza aunque yo no lo hago)

- Pasas, nuez mondada...

Utensilios:

- Para medir: báscula de cocina o vaso graduado, cuchara sopera y cucharilla de moka

- Lata de horno antiadherente de 35x24 cm

- Espátula de plástico que aguante el calor

- Vaso de cristal de unos 150 c.c. o cualquier recipiente de ese tamaño que se pueda poner en el microondas para fundir la mantequilla

 

Método de preparación:

 

Calentar el horno a 150� (ojo que cada horno es un mundo)

Poner en la lata de horno los copos de avena, la almendra partida a lo largo, el azúcar si se usa, la canela y la sal. Remover hasta homogeneizar.

En un vaso poner la miel y la mantequilla. Calentar suavemente en el microondas hasta que la mantequilla se derrita (Importante: es preciso que no se alcance una temperatura alta, no queremos que hierva, sólo fundir la mantequilla y calentar la miel lo que la volverá más fluida y nos facilitará el proceso de mezcla con la avena). Remover la mezcla hasta que esté homogénea y añadirle la vainilla. Volver a remover. Añadir la mezcla líquida a los copos de avena que están en la lata de horno.

Remover concienzudamente hasta que todo quede impregnado por igual. Extender de modo que quede una capa de espesor uniforme.

Introducir en el horno 15 minutos. Al cabo de ese tiempo sacar la lata y remover bien con la espátula.

Volver a introducir en el horno durante 5 minutos, sacar la lata y remover de nuevo. Otra vez al horno y otros cinco minutos.

Sacar la lata y mientras se enfría la mezcla ir removiendo de vez en cuando para deshacer grumos y homogeneizar.

Una vez fría se añaden pasas, nueces mondadas, orejones troceados o lo que apetezca.

Se almacena en un tarro de cristal con buen cierre y puede llevarse al monte en fiambreras o incluso en bolsitas de plástico. Buena también para un desayuno en casa con prisas.

Se puede tomar tal cual o añadiendo leche.

 

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