Pique Longue de Vignemale

3298 m s.n.m.

13 de agosto de 2013

Descargar itinerario aproximado aquí para verlo con Google Earth

 

Paso la tarde del lunes 12 paseando por Luz-Saint-Savoir. Llueve y todas las predicciones meteorológicas que había consultado anunciaban lo mismo para el martes.

De todas formas preparo los bártulos y pongo el despertador a las 4:30. Suena, miro por el ventanuco de la habitación. No llovía. Había nubes pero también estrellas a la vista. No se hable más: p'arriba.

Hubo suerte: no caería una gota en todo el día. Bueno sí, empezó a llover flojito alrededor de las 19 horas, pero para entonces a mí ya me daba igual.

Casi una hora de coche desde Luz hasta la presa de Ossoue. El camino, las torrenteras, los árboles, todo chorreando agua.

Cerca de la presa pasa el GR-10, la transpirenaica francesa. Me puse a andar a las 6:45 horas. Solo. No había suficiente luz para utilizar mi máquina de fotos, pero hice la primera:

 

La misma foto de antes un poco photoshopeada que por lo menos se vea algo del valle:


Como el puente lo tienen roto...
 

hubo que usar este de nieve, con el chiste de que te toque estar en lo alto cuando decida hundirse. Pero bueno, hacía frío y yo no le había hecho nada:

El sendero se corta por neveros con bastante frecuencia y eso que no he ganado aún mucha altura. Ha debido de caer bastante nieve este año o ha habido poco deshielo. Una de las dos cosas o las dos porque, además, en el glaciar no vi ni una grieta:

Sigo subiendo y saliendo de la angostura. Lo que aparece en la siguiente foto debe ser el macizo de Monte Perdido, a unos 18 kilómetros de distancia, creo que se aprecia bien (hacia el centro de la foto) la Brecha de Rolando:

Que sí, hombre, que sí se ve:

A la par que gano altura voy ganando moral también, no voy mal de horario y me noto bien de fuerzas. Para compensar, otra vez el puto recuerdo de los amigos muertos. No hago más fotos (iba más pendiente del camino y del GPS) hasta que veo el principio del glaciar:

Tres funcionarios en la parte de mayor pendiente:

Que se ve más o menos así cuando está uno en ella:

Por tener una referencia me siento y le hago una foto al pinrel derecho (esa cinta suelta la puse en su sitio acto seguido no vayamos a tonterías):

La parte de arriba del glaciar es bastante llana y ni una grieta a la vista, ni aquí ni en la parte pendiente, ni en la unión de ambas, cosa que da algo de yuyu porque haberlas haylas:

Las cuevas de Russell (no estaba la luz para fotos, pero además aquí la cámara o el fotógrafo fallaron a lo grande):
Merece la pena conocer la historia de esas cuevas, está en este enlace. La propia historia de Russell es de lo más curioso, leer este enlace, subió treinta y tres veces al Vignemale, treinta y tres. Su padre, irlandés, debió dejarlo forrao (no lo digo yo) ya que dedicó casi media vida a viajar por el mundo y la otra media se la dedicó a los Pirineos.

En los tiempos que corren hacer esos agujeros en el monte te puede costar un disgusto muy gordo, en cambio a Russell igual lo hicieron Grande de Francia, quiero decir de la Légion d'Honneur. El día de mañana vete a saber si tendremos que usarlas para vivir. Eso sí, será una vida muy natural, ecofriendly, sostenible y, sin lugar a dudas, breve.

El Collado de Cervillona. En el límite del glaciar, un poco a la izquierda, se aprecian unos funcionarios, al poco los perdí de vista. Otro al que no fotografié, que salió algo después de mí y que me adelantó por el camino, lo vi intentar la vía normal, arrepentirse, volverse al collado y subir por la arista que lleva al Clot de la Hount, pero no sé si hizo cumbre o no. Lo encontré al final del día, abajo en la presa, nos saludamos pero no le quise preguntar nada:

Este pico es el Clot de la Hount, pueden verse las cuevas y lo que ha bajado el glaciar desde que las hicieron:
 

Conforme me acercaba a la base de la Pique Longue el tiempo aclaró un poco, vi a los tres funcionarios de antes que destrepaban, lo que me vino de maravilla porque no tenía ni idea de por donde entrarle. Estos son, ya casi al final del destrepe:

Los alcancé justo cuando arreglaban los macutos. Resultó que eran de Bilbao. Del mismo Bilbao donde Cristo, haciendo una notable gala de modestia, no quiso nacer. Me recomendaron que al principio de la subida me pegara a la derecha. No lo hice y me tocó destrepar tres o cuatro metros y tirar por� la derecha. Menos mal que mientras me quitaba los crampones y papeaba un poco tuvieron tiempo de irse y no me vieron.

La famosa trepada es fácil. El paso del principio echa un poco para atrás, la roca está muy pulida, no hay presas directas para las manos (o no las vi) y no tienes adherencia en las botas al llevarlas mojadas de la nieve. En el resto de la subida la cosa cambia a fácil hasta el punto que hay tramos (pocos) que vas andando. Lo bueno es que cuando bajas ya se te han secado las suelas y el destrepe de ese primer tramo es un paseo militar. Es cierto que hay mucha piedra suelta y que, de haber una romería, el riesgo de que algún patoso te descalabre puede ser alto.

En la siguiente foto un vistazo hacia abajo más o menos desde el primer tercio de la subida. Dos funcionarios nuevos. La amenaza de mal tiempo ha debido echar atrás a la gente, no hay casi nadie.

El menda en la arista a un pasito de la cima:



Eso debe ser el pico Central:

Ea, el manolito, digo el monolito. La emoción me embarga (es un decir):

La cumbre del Clot de la Hount. Es casi igual de alto que la Pique Longue:

El Midi d�Ossau, impresionante a pesar de la mala visibilidad y de estar a 25 km:
 
Y la panorámica de rigor. Recorre el horizonte de noroeste a nordeste. No recuerdo por qué no la seguí hacia el sur, pero bueno, ahí está (Picar en la foto para verla a mayor tamaño):
En este enlace podrás ver una simulación de panorámica de 360º con rótulos e interactiva desde la cumbre (se abre en ventana nueva y tarda un poco en calcular)

El menda en la cima:
 
  De repente aparece un funcionario que me sigue los pasos:
 
 Mateo, un joven francés. Por tanto de funcionario nada, en todo caso fonctionnaire.
Me hizo esta foto...
 
 ... a cambio de que yo le hiciera otra con su máquina.

No llevábamos ni diez minutos contándonos nuestras penas cuando empezaron a subir nubes por el norte, nos pusimos nerviosos y tiramos p�abajo.

Nos topamos con otro trepa. Foto:
 
 Todavía vimos a otros tres, que no se llevaron retrato y estos seis o siete más que se estaban preparando para subir:
 
 Me despedí de Mateo, que iba al refugio de Bayssellance, donde me dijo que tenía el macuto gordo, y seguí a lo mío, como decía Kubrik de Dios por boca del sargento Hartman.

En la siguiente foto se ve la salida del Couloir de Gaube (debe dar miedo asomarse ahí), el... perdón "le" Piton Carré y la Punta de Chaussenque. Impresionantes los dos:  
 
 Venga, a desandar el camino: glaciar p'abajo. El pico Cerbillona:  
 
 Glaciar abajo. A la derecha la zona de Monte Perdido metida en nubes (Pinchar para ver a mayor tamaño)
 
 El Petit Vignemale, con funcionarios en la cumbre:  
 
 He acabado el glaciar, de nuevo la presa a la vista:  
 
 Esta con el zoom a tope (es un decir). Se ve muy bien el GR-10:  
 
 Con las nubes en danza:  
 
 
El día aguantó sin llover de milagro.

La entrada de otra de las cuevas que ordenó horadar Russell, hay otra más junto a esta, son las cuevas de Bellevue:
 
 
No da ninguna gana de entrar, hay agua y más cosas por todas partes. El GR-10 pasa por la puerta y se aparta de la subida al glaciar para ir hacia Baysellance que queda a prácticamente un kilómetro de camino y unos doscientos y algo de metros más alto.

Me quedo pasmao al ver esto. En Francia condecoran a las piedras. Toma ya:  
 
 La "medalla" está muy cerca de la boca de la gruta de la foto anterior, de hecho se ve en ella a la derecha, casi en el borde. En la leyenda pone "Nivellement General" y le acompañan unas florituras. Está claro lo que es ¿no?

Bueno, ya sin choteo, son cosas del Institut National de l'Information Géographique et Forestière. Lo curioso es que no tiene la chapita donde debería figurar la altura.

Y seguimos para abajo:  
 
 
E
l de rojo que no está tirao por los suelos es otro funcionario, también del mismo Bilbao, con el que, por hablar de algo, le mencioné la mala prensa que tienen los bilbaínos entre los guipuzcoanos, tras de lo cual le pregunté si la tirria era mutua.

Me respondió que para uno de Bilbao lo primero en este mundo es que el Athlétic gane la liga, pero que si eso no sucedía lo segundo en orden de preferencia sería que la ganara el Real Madrid, pero que si tampoco eso era posible, lo siguiente sería que NO la ganara la Real Sociedad. Con eso quedó el tema agotado.

Venía de subir al Petit Vignemale y me pidió que le explicara cómo estaba la subida al Gran Vignemale, Pique Longue o Comachibosa, (no he oído de cerro con más nombres). Lo que hice lo mejor que pude.
 
De éstos había a millones. Bueno, a docenas:  
 
 
Exactamente iguales que los que crecen al otro lado de la raya ¡Sorprendente!

Esto me parece que lo fotografié esta mañana, pero desde el otro lado:  
 
 
El animalito que se ve en la nieve podría ser un sarrio. De todas formas cuando llegué ahí se había pirado.

Más fotos de la cómoda bajada:  
 
 
 
 
El peligroso (a esta hora más) puente de nieve. Menos mal que, por lo menos, no da el Sol pero a mí estas cosas no me gustan un pelo:  
 
 
Y las dos últimas fotos para la llanura donde está la presa:  
 
 
 
 
Según el GPS la bajada la hice a media ladera del monte que queda a la derecha en la última foto. Como para fiarse.

A las 16:52 llegué al coche que me encontré con un neumático hecho cisco. Un roce con alguna piedra, probablemente. Cambié la rueba, planté la tienda (allí no son tan ruines, no te ponen ninguna pega) cené fideos ardiendo y me dispuse a pasar la noche. Al fragor de los torrentes empezó a unirse el repiqueteo suave de una lluvia tan fina que era casi rocío.

Diez horas y ocho minutos de marcha. En solitario. Sesenta años, siete meses y la moral por las nubes. Amén.  
 

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