El Cerro del Cinto

(y sus minas de oro)

389 m s.n.m

28 de octubre de 2015

Descargar itinerario aproximado aquí para verlo con Google Earth

Descarga del itinerario para GPS aquí (Wikiloc, hay que registrarse)

 

Un poco de historia (4 líneas) sin relación con el vicio de pasear por el monte:

Los documentos más antiguos sobre la minería en la zona de Rodalquilar datan aproximadamente del año 1500 y mencionan explotaciones de alunitas (llamadas "tollos") para la obtención de alumbre en la zona del Playazo y en las cercanías del Cerro del Cinto.

 La minería siguió con la extracción de minerales de plomo y plata así como de materiales no metálicos (caolines, andesitas, amatistas...) y tuvo su época de esplendor tras el descubrimiento de oro en la mina "Las Niñas" a finales del siglo XIX. El fin, definitivo salvo subida espectacular del precio del oro, ocurrió hacia 1990.

Por el modo en que el oro de Rodalquilar aparece en los cuarzos que lo portan su extracción en forma metálica no es fácil. No pudo obtenerse "in situ" con buen rendimiento hasta la instalación de una planta de cianuración en tanques de flotación en los años 30 del siglo XX. Minas y planta de cianuración estuvieron funcionando, salvo durante la guerra civil y tras bastantes mejoras, hasta finales de los años 60 en que fueron clausuradas y abandonadas.

En 1989 la compañía "St. Joe Transaction Inc." instaló su propia planta de cianuración por lixiviación en pilas sobre la ladera oeste del Cerro del Cinto, cerca del cortijo de El Fraile. Una rentabilidad inferior a la esperada provocó el cese de actividad en 1990,  echando así el telón a 500 años de actividad minera documentada en la caldera volcánica de Rodalquilar.

Queda en el Cerro del Cinto una reserva de oro (estimada) de 8 toneladas. 8000 kilitos. A casi 33600 euros el kilo en el momento que escribo esto, podéis echar unas cuentas.

Allí os esperan porque no me llevé ninguna, el macuto ya me pesaba bastante.

Más información sobre la minería en la zona aquí (pdf) y específica de la minería del oro en Rodalquilar aquí (pdf)
--- Fin del rollo histórico ---

Es posible llegar en coche casi al pie del Cerro entrando por Los Albaricoques hasta el famoso Cortijo del Fraile, pero decidí iniciar la excursión desde Rodalquilar y así echar un vistazo a las minas y por no acabar en media hora.

Esta primera foto es de la "planta Denver", construida en 1956 en sustitución de la más antigua, la "planta Dorr", de principios de los años 30. No queda casi nada de la planta Dorr porque se arrasaron los restos para hacer un auditorio (o algo) al aire libre. Hace bastante más tiempo, se demolió el poblado minero y algo más recientemente se enterró la interesantísima escombrera. Te tienes que reír:

Los soportes de las cintas transportadoras de mineral hacia los molinos:

Restos de los tanques lavadores del mineral tras su cianuración (de los tanques de cianuración sólo se aprecia en la foto el borde de uno de ellos, abajo a la izq) también a la izquierda la nave donde se obtenía el oro metálico, hoy convertida en sala de exposiciones:

Al llegar a la parte superior de la planta aparece la ladera sur del Cerro del Cinto (pincha en la foto para verla a mayor tamaño). A la izquierda, donde la caseta y el cercado, estaba la báscula para pesar los camiones que transportaban el mineral antes de echar su contenido en las tolvas:

La mina California-Emarsa. El corte en la ladera que se ve más arriba es el Tollo de la Felipa, una explotación de alunita inactiva desde hace más de 400 años:

Supongo que esto serán estériles. El color es curioso: 
 

Carretera y manta. Por aquí me crucé con la única persona que vi en todo el camino, un guarda del parque que circulaba en un todo terreno. 
 

El impresionante yacimiento Cerro del Cinto (Cantera II). A la izquierda, arriba, la cumbre del cerro (una de ellas). El edificio de la derecha fue una sala de máquinas (posiblemente de compresores) y el de la izquierda tiene pinta de haber albergado los transformadores eléctricos. Dentro no queda absolutamente nada. 
 

Aprovecho el laberinto de pistas de las minas para ir subiendo al cerro. Esto pudo ser un muelle de carga almacén, pero ni idea.
 

Un vistazo hacia abajo. Otro edificio con pinta de talleres y a la derecha un aljibe. Me podría haber acercado a ver si tenía agua. Otra vez será. A la derecha, en la mancha de color verde vivo se aprecia el cortijo del Fraile.
 

Este es el famoso cortijo. Hecho una pena. No sólo en ruinas sino destrozado. Hace 30 años estaba casi intacto, que tuve el gusto de verlo.

Al fondo a la derecha se puede ver Níjar y casi arriba de la montaña (el pico Mina) una manchita blanca alargada casi horizontal: el Coto Láisquez (ver paseo cuadragésimo octavo). Otra mina de las que fueron grandes.  A la izquierda el Colativí.
 

Se emplearon a conciencia con el monte: 
 

Otro vistazo al valle por donde he venido. Los cerros en el horizonte son la Majada Redonda (el Volcán de las Presillas) y La Rellana (la foto está muy retocada pues prácticamente se hizo contra el sol)
 

Este pluviómetro ha salido del mismo almacén de donde sacaron los hoy desaparecidos del Cerro del Caballo y el de Elorrieta. Tecnología punta. 
 

La primera de las 4 ó 5 cumbres de este cerro: 
 

Desde allí se ve esta gran cantera que no se aprecia bien desde el camino. Puede ser la Mina Abellán, parece que se llamaba Cantera I, según Mineratlas (la foto está muy retocada, la hice prácticamente contra el sol) 
 

Panorámica desde una de las cumbres (si no recuerdo mal, desde la primera). Pincha en la foto para verla a mayor tamaño. A ver si tengo paciencia y pongo los nombres de los sitios. Eso será otro día. (Ya está, en este enlace): 
 

El Cortijo del Fraile. En la esquina de la izquierda está la capilla (se aprecian los contrafuertes) que poseía un bonito coro. La puerta junto a ella era la bajada a la cripta donde cada uno de los ausentes presentes tenía su lápida de mármol. Nada de eso existe hoy. Observad la gran extensión de las antiguas eras. 
 

Panorámica sobre la zona del cortijo, convertida en un vergel gracias a las actuales técnicas agrícolas. La gran balsa de agua era de la St. Joe Transaccion Inc. La mancha de color rosa a la izq. de la balsa son los estériles restantes de la extracción del mineral por esta empresa. Pincha en la foto para verla a mayor tamaño. 
 

El Cortijo de Montano, a unos 15 ó 20 minutos a pie del Cortijo del Fraile. Observad el cambio de color de la tierra en apenas un kilómetro. Si pillas la época buena por esa zona te haces, en un rato, con un buen puñao de los muy amargos espárragos silvestres que se crían aquí.
 

La cumbre de todo esto: 
 

Y una foto del Menda con sus amigos los espartos (a ver si me llevo un trípode, coño) 
 

La ideica de ir en pantalón corto fue cojonuda, salí con las patas como las estampicas de un via crucis.

En el más allá Sierra Nevada cumpliendo con su nombre. El Mulhacén y la Alcazaba y, ya sin nieve, el Puntal de Vacares: 
 

Un puesto de cazar perdices con reclamo. Obsérvese la tronera fijada con cemento. Otra muestra de tecnología punta. Luego la escopeta será belga o italiana. 
 

Ya tengo casi toda la cresta detrás: 
 

Y ésta es la última cumbre. No queda del cerro más que bajar siguiendo la divisoria de aguas hasta encontrar en el collado de las Escarigüelas la vereda que viene de (o que va a) Rodalquilar. 
 

Esta es: 
 

El paraje este se llama las Escarigüelas y el barranquete la Rambla del Granadillo. Pincha en la foto para verla a mayor tamaño: 
 
En el valle están las ruinas del Cortijo de Las Escarigüelas. Les hice una foto pero no merece la pena, son poco más que unos cuantos montones de piedras.

En medio de este secarral hay una chopera. Casi no te lo crees (no será tan seco):
 

Un cuesco de lobo, ha llovido estos días y está el suelo bastante húmedo: 
 

Resulta que por el barranco corre agua: 
 

Lo que pasa es que la alegría dura poco en casa del pobre. Un poco más arriba de donde hice la foto sacan agua del barranco, hay una tubería paralela al cauce,  probablemente con ella alimenten unas balsas que hay más abajo. 
 

El llano de El Albardinar. El monte del fondo es el Cerro de los Lobos, al borde del mar. Otro sitio a donde merece la pena subir aunque sea sólo por las vistas. Hay una carretera asfaltada pero una cancela te obliga a dejar el coche y a subir a pata a lo alto. Desde el playazo parte una senda que llega a la cumbre (paseo número 54). Del paseo de hoy no queda más que girar a la derecha, un poco de atajo y al coche.
 

Más cuesco de lobo. Había un montón. 
 

Y se acabó. Esos carteles marcan el principio de un recorrido señalizado para que las criaturas puedan visitar la zona sin cansarse mucho.

El tubo que hay por el suelo debe de llevar años ahí a juzgar por lo pisoteado que estaba. 
 
Y eso es todo. Posiblemente el paseo más fácil y corto de todos. 
 
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